
Este 11 de Julio se cumple un año ya desde que miles de cubanos salieron a las calles a pedir Libertad y una vida digna, sin mentiras y un país donde la esperanza de un mejor futuro sea posible.
Tras el 11 de Julio, cientos de cubanos fueron reprimidos, amenazados y muchos han sido condenados a excesivas e injustas condenas de cárcel, incluso menores de edad. El gobierno de Cuba pretende así amedrentar a los que, ya cansados de dar tanto a cambio de nada, han decidido expresarse libremente.
El pueblo de Cuba es un pueblo triste, empobrecido y cansado. El pueblo de Cuba vive en el miedo y cruza frontera tras frontera, en lágrimas, dejando atrás todo lo que un día tuvo y sus seres queridos, sólo para buscar un pequeño pedazo de libertad que les permita ser felices sin tener la risa obligada lista para la foto. Huir se ha convertido en, probablemente, la única opción, o sufrir el acoso de las autoridades o enfrentar largas condenas de cárcel, sólo por pensar diferente.
Yo soy un joven cubano, que también he huido, buscando Libertad, buscando un mejor futuro, uno en el que el miedo no sea quien dicte mi vida. Sé lo que es sentirse triste, sin esperanzas. Sé lo que se siente al decidir que en tu propia tierra no existe más el camino a una mejor vida, donde ejercer la carrera que se estudió y ver crecer a tus hijos, donde recibir una paga digna por tu trabajo, donde pensar libremente no sea un delito.
Algunos hemos podido escapar, pero otros muchos aún siguen en Cuba, luchando cada día por tener un país mejor, otros en prisión injustamente por expresar sus deseos de Libertad. Ningún cubano, donde quiera que esté, debe olvidar eso, y todos debemos ayudar y apoyar para que Cuba sea un día un país en el que podamos vivir, al que podamos regresar. ¡Viva Cuba Libre!
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